La moda es un negocio
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De otra forma no vale la pena ningún esfuerzo
Los diferentes foros del país son una expresión palpable del talento de muchos diseñadores mexicanos. En algunos casos surgen magnificas colecciones con verdaderas propuestas de diseño y por consiguiente los diseñadores evolucionan y triunfan, otros creativos son como estrellas fugaces… surgen, brillan y desaparecen.
Aquellos que inician, sueñan con una puesta en escena multimillonaria y un ejército de modelos luciendo sus creaciones en alguna suntuosa pasarela internacional. Otros buscan tener la plataforma perfecta de lanzamiento para llegar a ser el diseñador líder en México y captar la atención de los principales medios nacionales para posteriormente tener la esperanza de alguna buena oportunidad que les permita internacionalizarse con éxito. Pocos son aquellos que mantienen los pies firmes en el piso y que se dan cuenta que la moda es un negocio y que antes de estar en cualquier pasarela, lo más importante es capitalizar la empresa, encontrar el nicho de mercado adecuado, invertir en maquinaria, equipo y hallar mano de obra calificada para producir las creaciones y obtener éxito comercial.
Soñar no cuesta nada y además se vale soñar, los sueños forman parte esencial de nuestra vida y existen miles de casos en los que los sueños se han convertido en realidad.
Las buenas ideas de todo creativo cuestan y la innovación de un producto debe tener en el mercado un valor agregado al costo del mismo producto. Los problemas que yo veo son dos, el primero es que los diseñadores por lo general son malos negociantes y el segundo es que no cualquiera sabe vender algo tan intangible como son las ideas.
En mi reciente viaje a Colombia para cubrir Plataforma K en Barranquilla conversé con Amie Macormik, la representante en México de la diseñadora colombiana Adriana Contreras, quien me preguntó ¿Qué diferencia ves entre los diseñadores colombianos y los mexicanos? Sinceramente nunca había hecho una comparación ya que considero que tanto colombianos como mexicanos tienen un enfoque creativo y empresarial muy diferente, sin embargo ambos son validos, además las comparaciones son odiosas. Mi respuesta fue inmediata y le dije “Considero que el diseñador colombiano tiene muy claro que su trabajo creativo obligatoriamente tiene que llegar a ser negocio, además, exportar sus productos es una de sus prioridades y como ejemplo está precisamente Adriana Contreras. En el caso de la gran mayoría de los diseñadores mexicanos sus objetivos y esfuerzos de diseño van más enfocados a ser famosos en las pasarelas, aparecer en los diferentes medios informativos así como formar parte del “Fashion System” sin importar que esto no genere dinero o con la esperanza de que esa sea la forma en que lleguen los ingresos”.
Mi visita a Plataforma K me permitió confirmar que ese foro de proyección y comercialización que se realiza año tras año en la ciudad de Barranquilla bajo la iniciativa de la Cámara de Comercio, es una clara muestra del trabajo que se debe hacer para llevar a los diseñadores a concretar negocios. Es impresionante ver un espacio ocupado por 100 diseñadoras(es) colombianas(os) exponiendo sus creaciones las cuales previamente tuvieron que pasar por una minuciosa revisión a cargo de expertos curadores para saber cuáles eran las propuestas creativas y lo más importante, determinar si esas colecciones tenían la viabilidad de ser comercializadas.
Nuevamente insisto, al diseñador le falta tener una visión de lo que debe ser el negocio de la moda y también una cultura exportadora. Evidentemente en México hace falta una organización semejante a la Cámara de Comercio de Barranquilla que trabaje de la mano con los diseñadores de productos con alto valor agregado para aprovechar debidamente el talento de los diseñadores mexicanos y de los mercados potenciales de los países con los que se tienen Tratados de Libre Comercio.



































































































